Respiración Consciente Sistémica RCS ®

 

La respiración es el puente que conecta lo invisible con lo visible, la vida que pasa del espíritu a este plano, una inhalación es el primer acto que revela nuestra presencia aquí en esta tierra, una exhalación es el último acto con el que saludamos a la vida cruzando el umbral.

Respiramos profundamente cuando queremos sentir, frente a la belleza, de algo que nos gusta, nuestra respiración se vuelve amplia, como si quisiéramos hacer nuestro lo que estamos mirando, pero cuando sentimos dolor, o miedo o rechazo, contraemos la respiración para NO sentir, para distanciarnos, para evitar acoger el objeto de nuestro repudio, de esta manera, día tras día, se dibujan en nuestro interior patrones de respiración, mientras que otros los llevamos con nosotros, como minas escondidas en un campo listas para detonar al menor toque.

Estos patrones son tan únicos como las huellas dactilares y están conectados a nuestra percepción del mundo, la percepción es el fruto de nuestras creencias, que luego se convierten en emoción: y así la respiración se convierte en el molde de nuestra forma particular de sentir y estar en el mundo.

Hacer consciente la respiración es tomar el poder de hacer el molde a nuestro gusto.

Significa volver a dibujar nuestros propios mapas interiores.

Los patrones de respiración, denotan el control, el dolor o la alegría que tenemos en nuestro interior, son los contenedores de nuestras memorias traumáticas, de las memorias transpersonales, de los sucesos ocurridos a nuestros antepasados, de lo no resuelto.

Toda esta información ha sido la herencia que a través de las generaciones ha llegado hasta nosotros buscando la liberación y la integración… ¡y así el pasado y el futuro se funden para convertirse en un solo momento!

No sólo somos la suma de nuestras experiencias personales sino que también somos el resultado de las experiencias de nuestros antepasados y toda experiencia que no terminó en armonía con el amor puro se repite, se transmite, nos encadena, es como un fantasma, de generación en generación, los secretos, los abusos, los asesinatos, las exclusiones, toda experiencia que no terminó permanece en nuestra memoria y en la memoria familiar, una memoria que a menudo pesa como un peñasco y se convierte en un obstáculo para el flujo natural de la vida en nosotros y a través de nosotros.

El archivo de estas memorias/eventos/traumas, todo lo que está bloqueado, no transformado en sabiduría, todo este material psíquico es el material de construcción de los marcos de seguridad por donde fluye nuestra vida, marcos que en su mayoría son estrechos, que nos impiden expresar la grandeza de lo que somos, la respiración nos permite envolverlos, sacarlos al exterior, y como una herida expuesta al aire y a la luz, pueden finalmente ser sanados e integrados.

La respiración continúa su viaje, abre otras habitaciones y encuentra en el cuerpo los recuerdos de nuestro paso por el útero, y todos los recuerdos congelados en el cuerpo se disuelven, revelando nuestro trauma de nacimiento.

Desde que éramos una minúscula semilla, teníamos la capacidad de contener información, información no sólo sobre la estructura de nuestro cuerpo físico, el color de los ojos, el color del pelo y la altura, sino que como una esponja absorbíamos una lluvia de emociones y pensamientos de nuestra madre y sin filtro informábamos a la matriz emocional, y también construíamos una idea muy parcial de nosotros mismos, y con esta imagen nos relacionábamos con el mundo.

Alimentados en el vientre materno con fuerza vital, alimentados con pensamientos, emociones y neurotransmisores que susurraban a nuestras células: eres deseado, o no lo eres, y así cada una de estas informaciones se traducía en nuestro interior: no soy deseado, traducido en «no merezco el amor»; soy deseado por el sexo opuesto, traducido en «soy un error, una equivocación, diferente».

Si había un gemelo conmigo y no lo consiguió, y yo nací sola en el mundo, mi cuerpo gritará culpabilidad «¡No merezco estar viva sin ti!».

Si al nacer me extrajeron con fórceps, toda mi forma de hacer y comportarme hablará de un controlador, desconfiado, temeroso de ser invadido,

Si mi madre estaba angustiada por la situación económica o la relación con mi padre, o si nací en un parto de emergencia, con una cesárea o con el cordón alrededor del cuello, o si me dejaron en una incubadora, cada uno de estos acontecimientos con su información creará los ladrillos con los que construiré mi realidad, y mi cuadrícula personal de respuestas a los acontecimientos de mi vida.

Desde esta visión de mí, me relacionaré con el mundo y sólo podemos imaginar lo diferente que será nuestra existencia con la herida de «no quisieron que naciera», que pesará en cada relación donde no me sentiré digno de amor, comparado con vivir con un «bienvenido al mundo» donde me acompañará el sentimiento de ser amado, la confianza y la plenitud.

Y no importa lo doloroso, difícil y pesado que sea todo esto, porque estoy vivo, y la vida se ha grabado con esta impronta, para el cerebro TÚ estás vivo y eso es lo que cuenta, así que se apoya en este patrón que lo ha mantenido aquí en esta tierra, ha sido funcional de alguna manera para la supervivencia, y se convierte en un programa útil y vital, sin la cual no puedo evitar vivir, y así es como repetimos todos nuestros patrones una y otra vez, en bucle, a menudo sin darnos cuenta, sólo para asegurar la supervivencia de nuestro cuerpo, convirtiendo nuestro presente en un registro del pasado, y el pasado no procesado y transformado se convertirá en el material de construcción de nuestro futuro.

La respiración consciente es sinónimo de trascendencia, la respiración consciente sistémica nos permite crear un nuevo orden interior, nos conecta con la conciencia universal y desde este espacio podemos extraer los recursos necesarios para la transformación, para la curación.

Al respirar conscientemente descubrimos que somos más grandes de lo que nunca imaginamos, que somos creadores capaces de rediseñar nuestro universo, nos encontramos habitando el mundo sutil e invisible del que proviene el aliento, el mundo del espíritu.

Cuando la respiración fluye libremente y hemos roto las orillas del pequeño yo biológico, flotamos en un universo de perdón, aceptación y comprensión de que todo lo que nos ha sucedido tenía un sentido, una profunda gratitud por la vida llega a sintonizar nuestra mente y nuestro corazón.

Si vamos aún más lejos, sólo un poco más, nos damos cuenta de que nos comunicamos con una parte de nosotros a la que apenas hemos dado voz: nuestra Esencia.

El Ser Superior toma las riendas de nuestros pensamientos, en la respiración, y nos lleva a lugares maravillosos que nunca antes habíamos visitado, en estos lugares se encuentra la perfección, el reconocimiento del milagro, el perdón hacia nosotros mismos, la belleza de ser quienes somos, tal y como somos.

Ahora las barreras que separan el cuerpo y el espíritu, el ego y la esencia, las sombras y la luz se han derrumbado, y la respiración lo integra todo en un espacio metafísico de infinitas posibilidades.

Nos encontramos conectados a una conciencia universal desde la que podemos moldearnos, renacer, la abundancia fluye y enriquece todas las cosas, y como si hubiéramos despertado de un sueño profundo, nos damos cuenta de la divinidad y la sacralidad que hay en cada ser, del poder creativo que fecunda cada momento y movimiento, de la grandeza y el poder de la gratitud que expande nuestro corazón, nos damos cuenta de cómo toda esta belleza está a nuestro alcance y lo único que nos separa de todo ello son nuestras heridas y traumas.

Cada conflicto dentro de nosotros crea una separación, y esta separación dentro de nosotros a su vez se refleja en el mundo.

La respiración consciente nos aporta el regalo de un matrimonio interior, nos desidentifica de lo que creemos que somos.

La conciencia trasciende y podemos expandirnos en todas las direcciones, conectando con un mundo de fuerzas latentes, que siempre están disponibles para nosotros, fuerzas y energías capaces de sanar, romper límites y cadenas, adicciones, toxicidades, emociones, pensamientos y miedos, capaces de transformar nuestro mundo en uno de alegría, belleza y amor.

Al inhalar conscientemente nos reconectamos con la fuente, recordamos que somos creadores divinos, inspirados, y cuando estamos inspirados para un propósito más elevado, nuestra esencia es capaz de cruzar las fronteras, romper los límites, remodelar la realidad.

Al exhalar soltamos pesos, bloqueos, el pasado, y en este movimiento de tomar y dar, recibir y devolver, nutrir y dejar fluir, en estos momentos, nos encontramos verdaderamente con nosotros mismos y podemos amarnos infinitamente.

En cada respiración, el tiempo se aniquila y deja de existir, la ausencia deja paso a la conexión, la distancia y la carencia se nos aparecen como ilusiones, y nos convertimos en pura presencia. En esta eternidad, en la que nos movemos, podemos viajar por mundos, fuera y dentro de nosotros mismos, mientras estamos sentados en una habitación.

La respiración consciente en la historia de las tradiciones espirituales

Nadie puede situar el inicio de la práctica de la respiración consciente en un tiempo preciso lo que sí podemos decir es que desde tiempos inmemoriales el uso consciente de la respiración ha sido una de las herramientas más utilizadas en las diferentes tradiciones espirituales, una herramienta a través de la cual se consiguen varios objetivos, el primero sin duda es la limpieza de los canales energéticos y del cuerpo la limpieza de la memoria traumática A nivel físico emocional y mental.

Antecedentes históricos
El origen de la práctica de la respiración consciente se pierde en la noche de los tiempos, lo que sí sabemos es que es una parte fundamental de las prácticas de evolución espiritual en muchas tradiciones.

Para los monjes errantes del budismo siamés era el camino hacia la iluminación; en el taoísmo chino el «aliento conectado» es fundamental para contactar con la propia divinidad y la esencia inmortal. A través de esta respiración, los taoístas hablan del nacimiento, del «feto celestial» dentro del cuerpo del practicante, como la realización de su alma inmortal.

En algunas prácticas de yoga, la respiración circular se sigue utilizando hoy en día como técnica de limpieza y escucha de la esencia.

Santa Teresa de Ávila alcanzaba estados de éxtasis a través de la respiración profunda y circular.

El propio Pitágoras, para acceder a una escuela esotérica egipcia, practicó un entrenamiento especial de 40 días de ayuno y respiración, y al final dijo: «No estáis admitiendo a Pitágoras. Ahora soy un hombre diferente, he renacido. Antes, todo mi punto de vista era intelectual. Ahora el centro de mi ser ha cambiado del intelecto al corazón.

Por último, Leonard Orr, el padre del Rebirthing en los años 70, descubrió espontáneamente la respiración conectada mientras se bañaba. A través de esta experiencia llega a revivir los recuerdos de su vida prenatal y su nacimiento, es capaz de integrar a través de la respiración el trauma del nacimiento.

Práctica y beneficios
La respiración circular consciente siempre se ha considerado fundamental para disolver los bloqueos energéticos, calmar la mente y alcanzar estados de paz interior. Y cuando estamos en paz, contribuimos a crear la paz en el mundo.

La persona entra lentamente en un proceso de observación del flujo de aire que entra y sale de los pulmones, así como de las sensaciones físicas y emocionales, que emergen lentamente.

Durante la respiración conectada, la actividad cerebral pasa de emitir ondas de frecuencia Beta (típicas del estado de vigilia) a ondas de frecuencia Alfa, y el individuo se desliza suavemente hacia un estado de relajación profunda.

Los beneficios físicos son numerosos. Entre los principales se encuentran: el aumento de la oxigenación de la sangre, la revitalización de todos los órganos del cuerpo, la desintoxicación de toxinas, el aumento de la energía y el despertar de la vitalidad, así como la liberación de la tensión muscular.

Pero sobre todo, la respiración circular nos pone en contacto con nuestra Esencia, con lo que realmente somos en nuestra totalidad, con la profundidad de nuestra luz interior y nos permite de una manera suave integrar lo que rechazamos y etiquetamos como inadecuado.

Es un vehículo que puede abrir nuestra memoria celular, trayendo a la conciencia recuerdos, emociones y experiencias sumergidas en el inconsciente. De ahí la posibilidad de reelaborar y dejar ir eventos traumáticos del pasado y viejas creencias que limitan la libertad de Ser.

De la Respiración Circular Consciente a la Respiración Consciente Sistémica®.

Tras años de práctica y experiencia personal y profesional, y después de haber tomado contacto y explorado otros caminos, como las constelaciones familiares y la psicogenalogía o la psicología transgeneracional, nos dimos cuenta de que cuando colocamos a dos o más personas en el campo morfogenético* https://www.costellazionifamiliariesistemiche.it/teoria/rupert-sheldrake-e-il-campo-morfogenetico)

dos o más personas utilizando la respiración consciente y declarando una intención precisa, se revela ante nosotros un mundo de información, son los recuerdos de nuestro árbol genealógico, recuerdos que nosotros, sin saberlo, poseemos, y como piezas de un rompecabezas comienzan a encontrar su lugar, y esto se traduce en un orden interior, en un sentido de propósito.

como las piezas de un rompecabezas comienzan a encontrar su lugar y esto se traduce en un orden interior, en la liberación de viejos programas que hemos ido repitiendo y que no nos permiten cumplir nuestro verdadero propósito en la vida. Así pues, la RCS es la llave que abre nuestro potencial de curación, activa al maestro, al sanador interior, nuestra resiliencia abriéndonos a un estado más amplio de conciencia de lo que somos.

En RCS siempre se viaja en dos vías, una parte de uno vive en el momento presente, otra parte observa en estado de trance los recuerdos, los eventos, las personas que necesitamos liberar.

En la respiración consciente encontramos el poder del amor incondicional, la única herramienta real para la curación física, mental y emocional.

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